domingo, 10 de enero de 2010

Confesiones de la langarez anónima

Debo aclarar que todas las aventuras que plasmare a continuación son casi verdades (o casi mentiras, depende de cómo lo miren) y que no solo me conciernen a mi sino que casi podría decir que todo el mundo se ha visto en este tipo de situaciones.
Todos conocemos al clásico lángaro, que es más fácil de reconocer mientras se va acercando a tu círculo de amigos (quieras o no quieras estos seres te encuentran) y es más difícil deshacerte de ellos cuando se les toma cariño o si son novi@s de tus amigos (para quien le quede el saco).
Debo de reconocer que hay situaciones en los que todo mundo es lángaro, se dice que es la naturaleza del mexicano aunque yo verdaderamente no lo crea así.
Puedes fácilmente reconocer quien es el lángaro porque es el que se acuerda que tiene que bañar a su gato (aunque los gatos en mi conocimiento no se bañan) y es el que abandona la mesa antes de que llegue la cuenta.
Cuando de repente a todos se les olvida la cartera sabes que lograste hacerte de muy buenos amigos lángaros.
Evita ir a lugares donde den comida de cortesía, ellos pedirán y pedirán de esta comida porque “al cabo es de cortesía”.
Puedes encontrar el beneficio de tu amigo lángaro ya que el siempre sabe donde hay barras libres baratas, cuales son las promociones de los lugares en los que frecuentas y hasta conocer al primero del amigo que tiene los vips para entrar gratis. La economía de estos tiempos hace de tu amigo lángaro un amigo indispensable en todos los eventos y situaciones.

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